
Creo que la tevé es en parte artífice de esa degradación espiritual, porque es un negocio cada vez más perentorio en el cual hay que obtener rápidas ganancias.
Lo medianamente elaborado es automáticamente expulsado, no por un director malévolo, sino porque la premisa es que todo sea digerido y aceptado con la mayor facilidad. Es un fenómeno planetario donde las particularidades regionales conspiran contra la venta masiva. Por suerte hay calles laterales... Ultimamente me intereso en lo que podría llamar la extravagancia del destino. Hay una vieja fórmula mítica que consiste en tratar de evitar el destino y darse cuenta de que esas maniobras no son otra cosa que una gran operación, que al fin, hace que ese destino se cumpla. También la historia suele deparar asuntos de esa naturaleza que me producen inquietud en torno al tema de lo vano que resulta resistirse al destino. Pero no hay actividad más humana que la resistencia. ¿Qué otra cosa es la
vida sino una prolongada resistencia, aun cuando sepamos que finalmente la
muerte vencerá? Me conmueven los hombres y pueblos que a pesar de la fatalidad siguen adelante.
Alejandro Dolina